Carlo Ancelotti ha hecho de la educación y el respeto sus señas de identidad a lo largo de su carrera. Su actitud tras el partido de Brasil contra Japón lo volvió a confirmar. Sin alardes ni excesos, el técnico italiano se dirigió a Hajime Moriyasu, estrechó su mano y se abrazaron en un gesto que recorrió el mundo futbolístico.
Un ejemplo de calma y serenidad
La tranquilidad con la que Ancelotti reaccionó ante la difícil clasificación de Brasil refleja su estilo de liderazgo. En un encuentro que requirió paciencia y determinación, el equipo mantuvo la compostura en todo momento. Gabriel Magalhaes destacó la importancia de la calma transmitida por el entrenador, clave para la remontada final.