Video Ad Feedback Mundial 2026: las imágenes más destacadas de la justa mundialista de Norteamérica 02:07 ⢠Fuente: CNN Mundial 2026: las imágenes más destacadas de la justa mundialista de Norteamérica 02:07 CNN Español — El Mundial se acabó, pero nos dejó una idea muy clara: el fútbol no es solo fútbol. Un partido puede convertirse en la válvula de escape emocional perfecta para el ser humano, en el que, durante 90 minutos, se reproducen cientos de discursos distintos, en los que nacen y reviven conflictos sociales, polÃticos e históricos, mucho antes del pitazo inicial. Entre celebraciones, altercados, victorias y pérdidas, la mayorÃa de los paÃses latinoamericanos estaban sumergidos en un entorno digital que, a diario, mostraba un algoritmo repleto de videos e imágenes, desde lo educativo hasta lo puramente emocional. Esto demostró que el torneo más importante del mundo no solo se jugó en las canchas sino también fuera de ellas, y que, si bien ya sonó el silbatazo final, hoy en las redes sociales se siguen canalizando viejos discursos racistas y xenofóbicos, además de argumentar la validez de unos pocos nuevos que van casi por la misma lÃnea. Lionel Messi, el número 10 de Argentina, reacciona durante el partido de cuartos de final de la Copa Mundial de la FIFA 2026 entre Argentina y Suiza en el Estadio de Kansas City el 11 de julio de 2026. Carl Recine/Getty Images ArtÃculo relacionado Fútbol y emociones: ¿estresado por el Mundial? No estás solo La pregunta es inevitable: ¿por qué parece más fácil celebrar la derrota de un paÃs vecino que identificarse con su victoria, si se persigue la âhermandad latinoamericanaâ bajo la idea de que compartimos una cercanÃa geográfica, mayormente el mismo idioma y también heridas históricas? âEl primer error es normalizar la violenciaâ, dice Emilio Carrillo, profesor de la Escuela de PsicologÃa de la Universidad Internacional del Ecuador, quien cuenta con experiencia en el comportamiento humano y en el impacto psicosocial de los fenómenos contemporáneos. Para Carrillo, la simpatÃa por el fútbol ha crecido a lo largo de los años. âCuando vas a un estadio en cualquiera de nuestros paÃses, muchas veces la gente que llega no tiene ni para comer, pero está con su equipo, se identifica, se compra la camiseta, la que cuesta más o la que cuesta menos, y esto tiene que ver con las necesidades psicológicas y el deporte, que más allá de la salud también aporta a ese descargue emocional de lo difÃcil que puede ser la vida cotidianaâ. A lo largo de varias semanas, el Mundial reunió a millones de personas en torno a algo poco común en tiempos tan polarizados: una experiencia compartida. Sin embargo, esta experiencia no fue la misma para todos. GETTY IMAGES Entre las ânuevasâ y las âviejasâ generaciones MartÃn Ãvila, director de la Escuela de Deportes de la Universidad Internacional del Ecuador y dirigente deportivo, dice que, con la digitalización del fútbol, los gustos de los hinchas se ven influenciados por otros factores, a veces externos al deporte. âHoy, una persona abre el celular y ve un video en Twitter o en TikTok donde cierto equipo hizo las cosas mejor que el otro; un jugador salió con una marca publicitaria con mayor afinidad, con sus relaciones personales, etcétera. En muchas ocasiones no propiamente apoyamos porque son latinoamericanos, sino por gustos futbolÃsticos, y el fútbol moderno ya no apoya a los paÃses, sino también a los jugadores que están en esos equiposâ, dice Ãvila. En redes sociales, el Mundial fue trasmutando: cada vez que una selección era eliminada, el foco del público saltaba hacia otro lado. Ese desplazamiento ocurre en un entorno donde, según la consultora GWI, el torneo absorbe una parte sustancial de la atención digital y donde el 74 % de los aficionados sigue activamente el deporte a través de redes sociales. Allà es donde las marcas y las tendencias orgánicas y no orgánicas intentan meterse en la conversación. Video Ad Feedback En medio de la pasión por el fútbol, ¿es este el Mundial de las sorpresas? 03:04 ⢠Fuente: CNN En medio de la pasión por el fútbol, ¿es este el Mundial de las sorpresas? 03:04 Para Carrillo es evidente que ese es el escenario cuando se habla de las nuevas generaciones. Una idea en común es pensar que, al ser paÃses latinoamericanos que han atravesado procesos de conquista similares y donde figuras como la del âdescubridor de Américaâ, Cristóbal Colón, ya han sido ampliamente superadas en múltiples espacios, después de 500 años serÃa más coherente apoyar al equipo del paÃs vecino, pero la realidad es otra. âLa colonización es parte de la historia, pero las nuevas generaciones no se mueven por eso; se mueven por lo que hoy denominamos tendencia, que se vincula con nuestras emociones y con lo que nos parece atractivoâ, dice Carrillo. Coincide en plantear que los espacios virtuales pueden estimular e incentivar emociones o necesidades psicológicas básicas de identidad o de pertenencia, de estatus dentro de un grupo, y que son las mismas que promueven comportamientos en las personas que se considerarÃan âdinámicas nuevasâ que, para bien o para mal, desaparecerán en cuestión de semanas. Los lÃmites entre aceptar algo âculturalmenteâ y la normalización de la violencia Para Carrillo, la figura de ciertos contenidos digitales creados durante el Mundial es un ejemplo de la falta de lÃmites que las personas pueden llegar a tener cuando apoyan a un equipo, muchas veces al propio, que sobrepasa la percepción de seguridad. âLlevar la âbromaâ a través de los memes o a través de las imágenes para sobrellevar la situación es parte de nuestra cultura, pero en algún punto se salió de contexto. Por ejemplo, decir âte estamos esperando para matarte porque no hiciste un gol o porque no jugaste bienâ es mostrarlo asà de sencillo: el lÃmite de lo que pudiera ser permitido se perdióâ, explica Carrillo. Ya ha sucedido, con el homicidio del exjugador de la selección nacional de Colombia Andrés Escobar, quien, a los 27 años, anotó un autogol en la Copa del Mundo de 1994 que contribuyó a la derrota 2-1 en manos del anfitrión, Estados Unidos, y seis dÃas después de terminar el torneo para Colombia, un hombre armado le disparó seis veces en MedellÃn. El defensa colombiano Andrés Escobar (jersey amarillo y short azul) yace en el césped mientras desvÃa un disparo del estadounidense John Harkes hacia su propia porterÃa durante el partido Colombia vs. EE.UU. del Mundial 1994, en el estadio Rose Bowl en Pasadena, el 22 de junio de 1994. ROMEO GACAD/AFP/AFP vÃa Getty Images Las autoridades vincularon el crimen con algunos capos de la droga, que, al parecer, habÃan sufrido grandes pérdidas en apuestas tras la eliminación de Colombia de la fase de grupos, pero nunca se pudo probar nada. En cuanto a los encuentros mundialistas entre paÃses latinoamericanos y sus posibles altercados entre fanáticos, vimos la repetición de varios escenarios en los que los partidos pasaron a un segundo plano. Mexicanos celebran la victoria de su selección en el Ãngel de la Independencia, el 11 de junio. Hector Quintanar/Getty Images ArtÃculo relacionado La pasión los une y estas rivalidades los dividen: asà moviliza el fútbol a decenas de paÃses de América Latina âYo recibà mensajes de odio y cosas horriblesâ, cuenta a CNN Itzel Jordán, una profesora mexicoecuatoriana, que reside en Ecuador desde hace seis años. Jordán cuenta que fue vÃctima de comportamientos violentos de ciertos hinchas ecuatorianos tras el partido entre Ecuador y México. âSalà del restaurante con mi camiseta mexicana y un hombre bajó la ventana de su carro para gritarme groserÃas en la calleâ, relata ella. Aunque agrega que, tras varias semanas, volvió a salir con su camiseta y varias personas la felicitaron y le hicieron comentarios agradables, lo que, justamente, menciona Carrillo: las llamadas âdinámicas sociales nuevasâ que llegan a desaparecer con el paso de las semanas. Por su parte, Daniel Poveda, un ecuatoriano que vive en Ciudad de México desde hace 11 años, contó a CNN que durante el partido de Ecuador contra el Tri no vivió ninguna situación que pusiera en riesgo su seguridad, más allá de la tensión de jugar como visitante y del peso de la localÃa mexicana. Poveda coincide con Carrillo en que el verdadero punto de preocupación estuvo en el ambiente generado en redes sociales. En ese entonces, los halagos a la capacidad anfitriona de México durante el Mundial 2026 se vieron opacados en redes sociales cuando, en los dieciseisavos de final, la selección y la afición de Ecuador enfrentaron múltiples expresiones y comportamientos violentos de un grupo de aficionados mexicanos, además de denunciar haber vivido un ambiente hostil en el estadio, con insultos y abucheos. âVi muchas cosas en redes sociales que pasaron de ser chistosas a que podrÃas decir que sà podrÃa estar un poco peligroso como ecuatoriano si sales con la camiseta amarilla (de la selección)â. Poveda recuerda que, ante las advertencias y comentarios que circulaban en internet, algunos grupos de ecuatorianos residentes en México comenzaron a organizarse para asistir juntos al estadio. Un aficionado ecuatoriano muestra una bandera de su paÃs antes del partido de dieciseisavos de final del Mundial 2026 entre México y Ecuador en el Estadio Ciudad de México, el 30 de junio de 2026. RODRIGO OROPEZA/AFP/AFP vÃa Getty Images Una aficionada mexicana es lanzada por los aires por otros aficionados mientras se reúnen en el Ãngel de la Independencia para ver el partido de octavos de final del Mundial 2026 entre México e Inglaterra en la Ciudad de México el 5 de julio de 2026. CLAUDIA ROSEL/AFP/AFP vÃa Getty Images Un ambiente similar de tensión vivieron los hinchas ingleses durante su encuentro con el Tri en el estadio Ciudad de México en los octavos de final del Mundial que acaba de terminar. En redes sociales circularon videos en los que se observa a aficionados mexicanos realizando el gesto de cortar el cuello mientras amenazaban a los seguidores de Los Tres Leones. Johanna Calderón, periodista deportiva ecuatoriana, quien cubrió el Mundial para un medio local y tiene experiencia en la cobertura de distintos encuentros futbolÃsticos, cuenta que, al conversar con aficionados ecuatorianos, varios le expresaron que no se sentÃan seguros después del partido. âSi a mi compañero, que solo estaba emitiendo un comentario cuando perdimos, le terminan agrediendo, imagÃnate si nosotros llegábamos a gritar un golâ, dice ella. El consumo de alcohol fue otro de los elementos que, según Poveda, contribuyó a que se generaran comportamientos fuera del ambiente deportivo. A su manera de ver, el internet amplifica los conflictos. âSÃ, se exagera mucho y las redes tienen ese efecto con todo, polÃtica, fútbol y cada vez nos polarizamos másâ. Paredes agredió a Gavi tras el silbatazo que decretó el final del partido entre España y Argentina. Charly Triballeau/AFP vÃa Getty Images ArtÃculo relacionado La FIFA investigará las agresiones de Paredes y otros argentinos tras perder la final ante España La periodista ecuatoriana recuerda que la experiencia habÃa sido distinta meses antes, durante el partido amistoso entre Ecuador y México disputado en Guadalajara antes del Mundial. En aquella ocasión, asegura, no sintió ninguna tensión entre las hinchadas. âMe da pena ver hasta qué punto llegamos por un partido de fútbol. Desde los medios se incitó este âodioâ y en el estadio se convirtió en un clima más hostil. Amo este deporte, pero el fútbol es lo menos importante en lo cotidiano. El fútbol tiene que quedar ahÃâ. Pero otra vez, no es solo fútbol: las tensiones entre ambos paÃses tienen antecedentes. En 2024, México rompió relaciones diplomáticas con Ecuador tras el ingreso de fuerzas de seguridad ecuatorianas a la Embajada de México en Quito para detener al exvicepresidente Jorge Glas, quien se encontraba asilado en la sede diplomática. Frente a esta idea, Itzel afirma que la mayorÃa de los mexicanos reprobaron las actitudes de ciertos hinchas mexicanos contra ecuatorianos. âIgual la de la mujer que lanza cerveza a un ecuatoriano o los medios que incitaron a aficionados afuera del hotel de la selección, todos enfrentaron un tipo de linchamiento público en redesâ, afirma Jordán. En su momento, la Federación Ecuatoriana de Fútbol presentó un reclamo ante la FIFA por estas âacciones antideportivasâ e hizo un llamado a que se adopten âlas medidas necesarias para salvaguardar la integridad de nuestros jugadores, cuerpo técnico e hinchasâ. Cuando el conflicto en redes entra en la cancha Los testimonios de Jordán, Poveda y Calderón reflejan los dos lados de una misma idea: la fuerte hermandad latinoamericana se puede volver frágil si un contexto polÃtico la respalda y el escenario deportivo lo amerita. De acuerdo con Carrillo, las manifestaciones de violencia alrededor del fútbol, ocurridas fuera de la cancha, como en el caso de Ecuador y México, y dentro de ella, como fue en el partido de Argentina y España, donde además fueron varios los videos de hinchas argentinos involucrados en altercados contra hinchas mexicanos que habrÃan estado apoyando a España y, al mismo tiempo, hinchas argentinos recibiendo insultos y acusaciones de racismo antes y después de la final del Mundial, demuestran nuevamente cómo el deporte es utilizado como un mecanismo de influencia, acción y reacción respecto a lo polÃtico. Vista aérea de aficionados celebrando la victoria de México sobre Ecuador en el Mundial, en el Ãngel de la Independencia de la Ciudad de México, el 30 de junio de 2026. CLAUDIA ROSEL/AFP/AFP vÃa Getty Images ArtÃculo relacionado Mueren cuatro personas en los festejos tras la victoria de México sobre Ecuador en el Mundial âEs la primera vez que estoy tan cerca de cuestiones de fútbol. Nunca me ha gustado porque sé que el fútbol atrae mucha violencia, pero nunca lo habÃa percibido de esta manera, y ahora ves en redes hasta ataques de argentinos contra mexicanos y viceversaâ, agrega Itzel Jordán, quien dice que tuvo la oportunidad de conocer Buenos Aires el año pasado, lo que, en su experiencia, marca una percepción diferente en comparación con el resto de las personas. âA mà me encantó estar en Argentina; entonces te das cuenta de que al final el ser humano puede seguir teniendo un pensamiento arcaico y en cierto sentido racial. Hay mucha gente que se acerca más a ser irracional en sus acciones y pensamientosâ, afirma. Al enfrentar a dos paÃses latinoamericanos que vienen arrastrando problemas diplomáticos o históricos (México y Ecuador), también surge la idea de que, desde las demás naciones vecinas, sea común âdefenderâ al que se considere más âcercanoâ o que refleje mayores similitudes. Calderón considera que algunas reacciones de los aficionados sudamericanos contra México estuvieron marcadas por âmalos comportamientos y actitudes hacia los hinchas ecuatorianosâ y que, desde ese punto de vista, algunas personas podrÃan haber decidido retirar su apoyo a la selección mexicana. Para Ãvila, esto en el deporte se limita paÃs por paÃs. âSi digo: soy hincha de España y Noruega por tal partido, siendo de Latinoamérica, no cambia nada, ni mi imagen o mi sentimiento de hincha, pero no va a ser lo mismo si, por ejemplo, siendo de Argentina, apoye a Chile o viceversaâ, afirma. Si lo relacionamos con la no tan nueva ola de crÃticas contra Argentina y su selección que llenó internet estas últimas semanas, resulta complejo mirar para otro lado, más cuando el señalamiento que se acentuó con más fuerza fue que âes un paÃs racistaâ. En diálogo con CNN, el sociólogo y profesor de la Universidad de Buenos Aires (UBA) Gabriel Puricelli está de acuerdo con que existen formas de racismo estructural en Argentina, al igual que en muchos otros paÃses, pero aclara que no se puede decir que Argentina sea racista: âEs inaceptable porque es una generalizaciónâ. Para Carrillo, y en relación con esta lluvia de ideas, muchas veces contradictoria, el âdeseoâ de la unión de los paÃses latinoamericanos es muy difÃcil de sostener en la práctica debido a la existencia de otros elementos estructurales. âLas desigualdades, el racismo, la pobreza, la falta de oportunidades y también las débiles capacidades diplomáticas de la regiónâ, explica. Tras el partido de Argentina contra Inglaterra en la semifinal, algunos jugadores exhibieron una bandera con el mensaje âLas Malvinas son argentinasâ, un hecho ya rechazado por el Gobierno británico y que constituye un episodio con raÃces polÃticas de hace 44 años, cuando ambos paÃses entraron en una guerra breve que dejó un saldo de 649 militares argentinos y 255 británicos muertos.
Nuevo enfoque: El Mundial se acabó, pero nos dejó una