La presión insoportable lleva a Hong Myung-bo, muy impopular en Corea del Sur, a renunciar y abandonar el país, huyendo de la hostilidad que lo rodea. Las críticas por su gestión del vestuario y decisiones tomadas lo obligan a tomar drásticas medidas de seguridad.
Las amenazas y críticas desencadenan la huida
Tras la eliminación en la primera fase de Corea del Sur, el presidente Lee Jae-myung criticó duramente a Myung-bo, quien decide partir ante la presión insostenible. El regreso de la selección al país se torna polémico, con un ambiente hostil que obliga a escoltar al exseleccionador y vetar su presencia en algunos lugares.
Decisión drástica ante la adversidad
Ante las amenazas de muerte y la falta de apoyo, Hong Myung-bo elige guardar silencio y abandonar el país en busca de seguridad, dejando atrás un clima hostil y críticas constantes. El futuro del exseleccionador queda en el aire, sin descartar futuras declaraciones sobre su controvertida gestión.