El choque entre España y Egipto durante la jornada FIFA estuvo marcado por un hecho lamentable que opacó el desarrollo futbolístico. En el estadio con capacidad para 35 mil espectadores, un sector de la afición lanzó cánticos racistas, aparentemente dirigidos hacia la selección africana.
Irrespeto desde las gradas
Desde los himnos nacionales, los silbidos hacia Egipto marcaron el inicio. Posteriormente, se escucharon cánticos xenófobos como "¡musulmán el que no bote (salte)!". A pesar de los intentos por detenerlos, la falta de respeto continuó, obligando a la intervención de los organizadores.
Llamados a la mesura
En un intento por frenar la situación, se emitió un mensaje en las pantallas del estadio recordando la prohibición de actos violentos, xenófobos, homófobos o racistas en el deporte. Incluso, se hizo hincapié en respetar a todos los jugadores, incluyendo a Lamine Yamal, destacada figura musulmana en el equipo español.