Las alarmas sonaban en los teléfonos móviles de todos los presentes antes del inicio del entrenamiento en Chattanooga. Un aviso de tornado provocó la interrupción de la sesión, obligando a trasladar la preparación al gimnasio. Tras 20 minutos en el campo, el equipo siguió el protocolo de seguridad y continuó la práctica en un lugar seguro.
Protocolo estricto ante tormentas
Según las normativas americanas, ante la detección de rayos a 16 km de distancia, jugadores y personal deben refugiarse en los vestuarios. La actividad no se reanudó hasta que las condiciones de seguridad lo permitieron, garantizando la integridad de todos los presentes.