Las palabras de Mehdi Taj, principal dirigente del fútbol iraní y vicepresidente de la Confederación Asiática de Fútbol, evidencian la incertidumbre sobre la participación de Irán en el Mundial de fútbol. La federación iraní, respaldada por el Estado, se enfrenta a la difícil decisión de enviar o no a su equipo al torneo que comienza el 11 de junio. Irán tendría su debut el 16 de junio ante Nueva Zelanda en Los Ángeles, y terminaría la primera fase el 27 del mismo mes enfrentando a Egipto, con opciones de clasificarse como uno de los mejores terceros.
Posibles sustitutos y precedentes
En caso de no participar, Irán podría ser reemplazado por otro equipo para mantener los 48 participantes. Irak o Emiratos Árabes Unidos se perfilan como alternativas. La historia de los Mundiales registra numerosos casos de sustituciones por renuncias, como en 1930 cuando la deserción de potencias europeas permitió la participación de otros equipos. Si Irán se retirara, su federación perdería al menos 10,5 millones de dólares, además de enfrentar multas disciplinarias de la FIFA.
Consecuencias económicas y deportivas
La FIFA otorga premios a las federaciones cuyos equipos no avanzan en el torneo, y los 48 clasificados reciben fondos para cubrir costos de preparación. La posible exclusión de Irán del Mundial en 2030 también estaría en juego si se retirara del torneo. La incertidumbre rodea a la selección iraní, una de las más potentes de Asia, ante la decisión crucial que deberá tomar su federación en los próximos días.