Primera Ronda Mundial Sudáfrica: Alemania, Messi y poco más
Es predecible que la primera ronda del Mundial de Sudáfrica 2010 no nos haya dejado un gusto dulce que responda a la ansiedad previa, esa que se viene acumulando desde que Grosso abrochó de penalty el triunfo de Italia ante Francia en la final de la última cita mundialista. De lo que se vio hasta ahora, solo la selección teutona adherió su juego a los paladares más exquisitos, que gozaron con esa maquinaria bien armada y sus ajustadas piezas como Podolski, Muller y Ozil. Argentina no convenció más allá de Messi, Italia fue puro catenaccio y tanto Brasil como Holanda ganaron bien pero no rompieron los ojos.
Se vivió un comienzo más típico de una academia que de un mundial, aunque ambas cosas se suelen fusionar en el arranque de las grandes competiciones como esta. La mayoría de los candidatos a saborear la copa del mundo no colmaron las expecativas y dejaron un signo de interrogación de cara a los próximos encuentros. Poco riesgo, poca aventura ofensiva, mucho estudio y excesiva defensa en todas las líneas fueron los items que más sobresalerieon de esta primera muestra en Sudáfrica. Pero siempre hay uno que se destaca y prende la llama de talento que tanto le gusta al amante del balompié, ese que no se empacha ni con una final como la del Mundial de Francia 1998.
Hasta la fecha de hoy, lo más gustoso -en todos los sentidos- fue lo que mostró el seleccionado de Joachim Löw, un ejemplo de juego colectivo e individual. Usted tal vez cree que no hay razones para resaltar el buen funcionamiento de un equipo cuando éste se enfrenta aun débil rival como Australia, aunque debería recordar que en estos campeonatos no hay duelos simples ni momentos libres de tensión. Alemania en su debut no solo contó con un Ozil técnico, veloz y sumamente habilidoso, ni con un Muller que supo llevar bien el puesto del histórico Michael Ballack, descartado del mundial por lesión. Tampoco fue el polaco Podolski quien hizo posible el triunfo, más allá de su buena producción en la periferia del área grande, un lugar bastante atípico para el ex Bayer Munich.
Uno puede seguir nombrando apellidos alemanes hasta terminar con el delantero Cacau, que si bien ingresó desde el banquillo, sus ganas y su sello propio (anotó el cuarto tanto) lo convierten en un artillero envidiable por cualquier selección. Ninguno de los teutones que brillaron ante Australia fueron responsables de la estirada victoria, porque seguramente no hubiesen podido funcionar por sí solos. La ecuación es simple, aunque fundamental en el fútbol: en presencia de un equipo compacto y bien armado, las diferencias individuales surgen solas, sin necesidad de que alguien se decida a cargar con la mochila.
Esa solidez grupal que mostró la selección de Alemania, más allá de los cuatro goles, fue lo más productivo que se vio en la primera ronda de esta copa del mundo. Todo lo contrario ocurrió con la Argentina de Maradona, que pese a mostrarse muy fuerte en ofensiva, la escasa efectividad terminó sobrecargando a un Messi que es el mejor del mundo, pero que no juega con los mejores. Depender de un individuo termina siendo hasta molesto para el resto del equipo, que de no conseguir un nivel parejo...
Otro que no tuvo un debut muy jugoso fue Italia, aunque no sería de extrañar que siga en la competencia hasta llegar a otra final. Cuando los tanos salieron campeones en 1982, en la primera ronda habían dejado mucho que desear. Y si bien ganaron en su primer partido en Alemania 2006 (2-0 ante Ghana), el segundo choque ante los estadounidenses terminó en un agrio empate. Pero luego serían los campeones. Con la bota de Europa sucede algo distinto, porque tienen una cultura defensiva que supo sobreponerse a las virtudes rivales. Igualmente, no hay que tener excesiva confianza en los que carecen de cosecha goleadora.
Para finalizar este breve análisis del arranque mundialista, no hay que olvidarse de la tibia participación brasileña ante los norcoreanos, que contaron con un Maicon inspirado, alguna triangulación por los carriles, pero que no desplegaron ese fútbol que los etiqueta como "serios candidatos". Faltó un conductor a lo Rivaldo, o quizás otros tíos como Maicon que no hagan otra cosa que pasar la pelota y correr, pasar la pelota y correr. ¿Repetitivo, no? Esa es la idea. En cuanto a la Naranaja Mecánica, no es novedad hacer referencia a la falta de Robben, y más allá de la victoria por 2 a 0 ante Dinamarca, los holandeses no desplegaron esa ofensiva ágil y bien precisa que uno ansía con ver. Pero recién se disputó la primera ronda. Son los tímidos comienzos.













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