Crónica Mundial Sudáfrica: Holanda 3 - Uruguay 2
Submitted by root on Mar, 07/06/2010 - 23:46
Holanda exprimió su propia historia, recordando a las viejas selecciones holandesesas que hicieron potencia a dicho país y así se convirtió en el primer finalista del Mundial de Sudáfrica 2010. Le ganó con sufrimiento a una emocionante selección de Uruguay que empapó de sudor y sangre su blusa celeste pero que terminó muriendo en la orilla en un partido vibrante y por demás atractivo que terminó 3-2 para los europeos.
Emocionante. Vibrante. Escalofriante. Así fue el final de la película. Nadie se quería mover de su lugar, porque sabía que el epílogo guardaba aún más emoción. El corazón de uruguayos y holandeses se detuvo y quedó librado hasta ese minuto 94, cuando el colegiado le dio sentencia a un partido cargado de adrenalina y voltaje. Los dos lucharon, Uruguay empujado por la garra charrúa, Holanda sostenido por una gran disciplina técnica supo aguantar los últimos segundos de un partido que tenía ganado cómodamente.
¿Por qué lo tenía ganando? Por inteligencia. Holanda pobló de hombres de pierna fina y precisa el mediocampo, buscó tocar, presionar y desbordar a un centro de campo uruguayo totalmente opuesto: de marca, fricción y choque. De todos modos le costó a la Naranja sacarle el jugo a sus buenos jugadores, porque la Celeste absorvía y marcaba con acierto todo intento holandés, la pierna fuerte prevalecia y el buen juego moría.
Así planteado el partido, el mediocampo era el escenario de batalla, pero siempre con la complicidad de Irmatov que dejó (como todo el partido), pegar a Van Bommel y compañia con flecha, ancla y plancha, jamás una cartulina. De este modo, en las áreas no había demasiada aventura, el desenlance del juego sólo pasaba por algunos metros del campo. Por eso, desde las gradas se veía que la única forma de abrir el marcador era a través de un ramate desde afuera del área. Y la receta primero la aplicó Holanda que, gracias a uno de los disparos más exquisistos que se han visto en Sudáfrica, puso el 1-0. ¿El autor? Un viejo conocido en España y sobre todo por Barcelona: Van Bronkhorst. Un golazo para acariciar la gloria.
Tras el gol el partido cobró dinámica. Uruguay estaba demasiado a la defensiva y debía refrescar ideas y buscar nuevas estrategias. Buscó con Cavani y con Alvaro Pereira por la banda, pero los holandeses se paraban muy bien atrás y no daban espacio alguno. Por ello, los charrúas debían imitar la táctica naranja: disparo de afuera del área. Forlán lo entiendo y buscó el espacio, cuando pudo tener el balón en sus pies, midió, apuntó y la colocó fuerte por encima del golero. Golazo y empate milagroso a poco del final de la primera parte.

Con el 1-1 otra vez nació un nuevo partido porque vino el entretiempo y hubo tiempo para acomodar piezas. Holanda, favorita, sabía que tenía que proponer un ritmo más audaz y vertical. Y lo hizo: entró Van Der Vaart y se juntó con Robben, Sjneider, Kuyt y Van Persie para buscar el partido. Los nenes se juntaron y comenzarpn a arrinconar a los uruguayos a través de toque, calidad y precisión. Uruguay mantuvo su esquema cauteloso y lo pagó muy caro: en cuatro minutos los europeos se pusieron 3-1 gracias a dos bonitas de Sjneider y Robben tras buenas y elaboradas acciones colectivas, aunque el segundo tanto llegó tras una posición adelantada no sancionada.
Los dos tantos le pegaron duro a Uruguay que por orgullo y garra fue a buscar la hazaña. Tabárez puso a Abreu y Fernández para buscar el milagro, pero fue demasiado tarde. Ya sin Forlán (lesionado y abatido) todo quedó dispuesto al corazón. Los minutos pasaban y Holanda se defendía con gran inteligencia. Hasta que por cansancio, sobre el final, el Maximiliano Pereira encontró el descuento que llenó de ilusión a más de 3 millones de almas. Pero el tiempo no alcanzó y Holanda con un buen orden táctico terminó venciendo y consiguiendo su boleto a la final de la Copa del Mundo. Mañana conocerá a su rival: Alemania o España.











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