Argentina 1978: el mundial de Argentina
El Mundial 1978 dejó en el recuerdo una gran selección Argentina campeona que, si no hubiera teñido esa cuota de suerte en la final que el destino a veces suele regalar, hoy estaríamos hablando de una Holanda merecidamente campeona.
En realidad, la selección Argentina fue la mejor. Tuvo una idea futbolística muy clara y una preparación física notable. Después de 1974, César Luis Menotti convirtió a la selección bajo un contexto filosófico imposible de rebatir. Con la base de Huracán campeón de 1973, comenzó la construcción del equipo cual rompecabezas y logró obtener una mezcla homogénea de calidad absoluta.
Ya en el Mundial, igualmente Argentina necesitó del factor suerte en algunos tramos. La derrota con Italia hizo depender de una goleada sobre Perú por 4 goles y la albiceleste pudo convertir 6.
Allí, se perfiló como candidata, arrasando a Brasil y Polonia esperando a Holanda en la final. Justamente, los holandeses llegaban con el sabor a revancha de la final perdida del 74, y sin tanta exquisitez como en el Mundial pasado, se alzó como favorito: ganó a Irán, Perú y aunque perdió con Escocia, luego goleó a Austria 5-1, empató con Alemania y venció a Italia.
La final fue la esperada y por qué no, la lógica. La figura del "Matador" Mario Alberto Kempes llegaba crecida por los goles convertidos y con un equipo que no podía perder ante un estadio de River Plate con un lleno total.
El mismo Kempes y Nanninga pusieron los goles en los 90 minutos y la historia podría haberse escrito a favor de Holanda si el tiro de Rensenbrick no hubiera dado en el poste a segundos del final.
El destino estaba escrito en favor de la Argentina. Inconscientes probablemente del contexto socio político que estaba viviendo el país (gobierno defacto con miles de desaparecidos), el festejo borró momentáneamente la desgracia por 30 minutos, en esos mismo donde Kempes y Bertoni marcaron el 3-1 final y la primer Copa para Argentina en 48 años de historia mundialista.
Producto del marketing, las camisetas de cada selección dejaban ver el logo de su marca y el balón, este vez, el llamado Tango, tuvo un diseño más dinámico y fue el primero de la nueva estética que tienen los balones modernos.













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